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Partido X.

10 agosto, 2012

El referéndum es un instrumento de democracia directa con el que los ciudadanos deciden sobre una cuestión en particular. Para hacer de él una herramienta útil ha de cumplir una serie de condiciones:

El referéndum podrá ser de carácter propositivo, abrogativo o aprobativo. Es decir, ha de ser posible proponer leyes, modificarlas, ratificarlas o desecharlas.

Se establece un mínimo del 55% de participación para que el referéndum sea vinculante, asegurando que las leyes que se aprueben o rechacen sean de interés general.

Para proponer un referéndum serán suficientes 200.000 firmas (el 0.5% del censo electoral), de modo que no solo los sectores de la población que disponen de grandes medios a su alcance sean los que puedan proponer las leyes.

Los resultados serán validados por mayoría absoluta, garantizando cambios legislativos ampliamente respaldados por la ciudadanía.

Cualquier iniciativa legislativa deberá ir acompañada de una propuesta sobre su viabilidad económica, evitando así legislaciones de carácter populista que empujen al estado a una crisis de financiación.

Las campañas en torno a los referéndums no podrán tener gastos millonarios, eliminando de este modo la manipulación por parte de los grupos de presión.

Finalmente, en ningún caso podrán someterse a referéndum iniciativas legislativas que contravengan los derechos fundamentales.

El referéndum es un instrumento de democracia directa con el que los ciudadanos deciden sobre una cuestión en particular. Para hacer de él una herramienta útil ha de cumplir una serie de condiciones:

El referéndum podrá ser de carácter propositivo, abrogativo o aprobativo. Es decir, ha de ser posible proponer leyes, modificarlas, ratificarlas o desecharlas.

Se establece un mínimo del 55% de participación para que el referéndum sea vinculante, asegurando que las leyes que se aprueben o rechacen sean de interés general.

Para proponer un referéndum serán suficientes 200.000 firmas (el 0.5% del censo electoral), de modo que no solo los sectores de la población que disponen de grandes medios a su alcance sean los que puedan proponer las leyes.

Los resultados serán validados por mayoría absoluta, garantizando cambios legislativos ampliamente respaldados por la ciudadanía.

Cualquier iniciativa legislativa deberá ir acompañada de una propuesta sobre su viabilidad económica, evitando así legislaciones de carácter populista que empujen al estado a una crisis de financiación.

Las campañas en torno a los referéndums no podrán tener gastos millonarios, eliminando de este modo la manipulación por parte de los grupos de presión.

Finalmente, en ningún caso podrán someterse a referéndum iniciativas legislativas que contravengan los derechos fundamentales.

El referéndum es un instrumento de democracia directa con el que los ciudadanos deciden sobre una cuestión en particular. Para hacer de él una herramienta útil ha de cumplir una serie de condiciones:

El referéndum podrá ser de carácter propositivo, abrogativo o aprobativo. Es decir, ha de ser posible proponer leyes, modificarlas, ratificarlas o desecharlas.

Se establece un mínimo del 55% de participación para que el referéndum sea vinculante, asegurando que las leyes que se aprueben o rechacen sean de interés general.

Para proponer un referéndum serán suficientes 200.000 firmas (el 0.5% del censo electoral), de modo que no solo los sectores de la población que disponen de grandes medios a su alcance sean los que puedan proponer las leyes.

Los resultados serán validados por mayoría absoluta, garantizando cambios legislativos ampliamente respaldados por la ciudadanía.

Cualquier iniciativa legislativa deberá ir acompañada de una propuesta sobre su viabilidad económica, evitando así legislaciones de carácter populista que empujen al estado a una crisis de financiación.

Las campañas en torno a los referéndums no podrán tener gastos millonarios, eliminando de este modo la manipulación por parte de los grupos de presión.

Finalmente, en ningún caso podrán someterse a referéndum iniciativas legislativas que contravengan los derechos fundamentales.

El referéndum es un instrumento de democracia directa con el que los ciudadanos deciden sobre una cuestión en particular. Para hacer de él una herramienta útil ha de cumplir una serie de condiciones:

El referéndum podrá ser de carácter propositivo, abrogativo o aprobativo. Es decir, ha de ser posible proponer leyes, modificarlas, ratificarlas o desecharlas.

Se establece un mínimo del 55% de participación para que el referéndum sea vinculante, asegurando que las leyes que se aprueben o rechacen sean de interés general.

Para proponer un referéndum serán suficientes 200.000 firmas (el 0.5% del censo electoral), de modo que no solo los sectores de la población que disponen de grandes medios a su alcance sean los que puedan proponer las leyes.

Los resultados serán validados por mayoría absoluta, garantizando cambios legislativos ampliamente respaldados por la ciudadanía.

Cualquier iniciativa legislativa deberá ir acompañada de una propuesta sobre su viabilidad económica, evitando así legislaciones de carácter populista que empujen al estado a una crisis de financiación.

Las campañas en torno a los referéndums no podrán tener gastos millonarios, eliminando de este modo la manipulación por parte de los grupos de presión.

Finalmente, en ningún caso podrán someterse a referéndum iniciativas legislativas que contravengan los derechos fundamentales.

El referéndum es un instrumento de democracia directa con el que los ciudadanos deciden sobre una cuestión en particular. Para hacer de él una herramienta útil ha de cumplir una serie de condiciones:

El referéndum podrá ser de carácter propositivo, abrogativo o aprobativo. Es decir, ha de ser posible proponer leyes, modificarlas, ratificarlas o desecharlas.

Se establece un mínimo del 55% de participación para que el referéndum sea vinculante, asegurando que las leyes que se aprueben o rechacen sean de interés general.

Para proponer un referéndum serán suficientes 200.000 firmas (el 0.5% del censo electoral), de modo que no solo los sectores de la población que disponen de grandes medios a su alcance sean los que puedan proponer las leyes.

Los resultados serán validados por mayoría absoluta, garantizando cambios legislativos ampliamente respaldados por la ciudadanía.

Cualquier iniciativa legislativa deberá ir acompañada de una propuesta sobre su viabilidad económica, evitando así legislaciones de carácter populista que empujen al estado a una crisis de financiación.

Las campañas en torno a los referéndums no podrán tener gastos millonarios, eliminando de este modo la manipulación por parte de los grupos de presión.

Finalmente, en ningún caso podrán someterse a referéndum iniciativas legislativas que contravengan los derechos fundamentales.