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Partido X.
Programa sobre sociedad de la información del Partido X a partir de propuestas programáticas de la sociedad civil

Sociedad de la Información


TEXTOS DE REFERENCIA

[La Red Ciudadana-PartidoX nunca parte de cero. El siguiente texto programático se ha elaborado a partir de los textos de referencia a continuación indicados, que han sido posteriormente enmendados por la ciudadanía, como puedes ver aquí.]

[1] – Free Culture Forum
Carta para la Innovación la Creatividad y el Acceso al Conocimiento Los Derechos de Ciudadanos y Artistas en la Era Digital
[2] – Free Culture Forum
Modelos Sostenibles para la Creatividad en la Era Digital
[3] – Free Culture Forum
Manual de Uso Para La Creatividad Sostenible

ÍNDICE

1. CARTA PARA LA INNOVACIÓN, LA CREATIVIDAD Y EL ACCESO AL CONOCIMIENTO: LOS DERECHOS DE LOS CIUDADANOS Y DE LOS ARTISTAS EN LA ERA DIGITAL

  • 1. Introducción.
  • 2. Demandas legales.
  • 3. Directrices para la educación y el acceso al conocimiento.
  • 4. Necesidades estructurales para la sociedad del conocimiento.

2. MODELOS SOSTENIBLES PARA LA CREATIVIDAD EN LA ERA DIGITAL

  • 1. ¿Quién genera la cultura?
  • 2. Principios básicos para la creatividad sostenible.
  • 3. Modelos económicos para la creatividad sostenible.
  • 4. Resultados: procomún, dominio público y negocio.

3. MANUAL DE USO PARA LA CREATIVIDAD SOSTENIBLE

Parte 1: Estado de la cuestión.

  • A. ¿De quién y para quién?
  • B. Preguntas que necesitan ser contestadas.
  • C. ¿Quién genera la cultura?
  • D. Áreas de observación (no exhaustivas) y su estado actual:
    • Música
    • Cine
    • Escritura y edición
    • Moda
    • Software: amenazas a la sostenibilidad del software libre.
  • E. Infraestructuras para la colaboración online libres y abiertas.

Parte 2: Nuevas fuentes de financiación y sostenibilidad para la creatividad.

  • A. Nuevas fuentes de financiación y sostenibilidad para la creatividad

Enmiendas desestimadas


[1] CARTA PARA LA INNOVACIÓN LA CREATIVIDAD Y EL ACCESO AL CONOCIMIENTO: LOS DERECHOS DE LOS CIUDADANOS Y DE LOS ARTISTAS EN LA ERA DIGITAL.

1 – Introducción

La sociedad de la información y el nuevo contexto digital han supuesto una revolución en la forma de crear conocimiento y cultura, y, sobre todo, en la forma de acceder a ellos. Ciudadanos/as, artistas y consumidores/as han dejado de ser sujetos pasivos y aislados/as frente a la industria de producción y distribución de contenidos. Ahora cada persona colabora, participa y decide de forma más directa y democrática.

La tecnología, como puente, permite que las ideas y el conocimiento fluyan; acabando así con muchas de las barreras geográficas y tecnológicas que impedían compartir; proporcionando, además, nuevas herramientas educativas y propiciando la aparición de nuevas fórmulas de organización sociales, económicas y políticas. Esta revolución es comparable a la que provocó la imprenta. A pesar de esto, la industria del entretenimiento, la mayoría de los proveedores de servicios de comunicaciones y los centros de poder siguen basando sus beneficios y su autoridad en el control de los contenidos, de las herramientas y de los canales de distribución, manteniendo una economía de la escasez. Y todo esto violando los derechos de los ciudadanos a la educación, al acceso a la información, a la cultura, a la ciencia y la tecnología, a la libertad de expresión, a la inviolabilidad de las comunicaciones y de la privacidad, a la libertad de compartir. En la regulación del copyright, el interés general debe ser priorizado frente a intereses privados.

Las instituciones, las estructuras y las convenciones del sistema actual no sobrevivirán si no son capaces de adaptarse a los nuevos tiempos. Las que sobrevivan se verán alteradas y redefinidas por la nueva realidad, y es posible que para ello necesiten esquemas de funcionamiento totalmente distintos.

Implicaciones políticas y económicas de la cultura libre.

La cultura libre potencia nuevos modelos de implicación ciudadana en la provisión de bienes públicos y de servicios basados en el procomún. El “gobierno del procomún” hace referencia a las reglas y a los límites necesarios y acordados para gestionar tanto la producción colectiva como el acceso a recursos compartidos. El gobierno del procomún reconoce e incorpora la participación, la inclusión, la transparencia, el acceso equitativo y la sostenibilidad como objetivos a conseguir a largo plazo. Reconocemos el procomún como una forma distinta y deseable de gobierno, no necesariamente ligada a la forma convencional de actuar de las instituciones tradicionales, demostrando la fuerza actual de la sociedad civil.

Entendemos que la economía social, junto con el mercado, constituye una importante fuente de valor. La incorporación de una nueva y revitalizada idea del procomún a través de la tecnología digital (entre otros factores) amplía lo que entendemos por “economía” e insta a los gobiernos a respaldar el procomún de la misma forma que respalda la economía de mercado. Para poder prosperar, el procomún necesita igualdad de condiciones. La actual crisis económica ha mostrado los límites de modelos anteriores. Por otro lado, la filosofía de la cultura libre, heredada del software libre, es la mayor demostración empírica de que una nueva ética y una nueva empresa son posibles. Ha demostrado que existe una nueva forma de producción que funciona, basada en habilidades e intercambios, donde el autor o el productor no pierden el control de la producción. Además, puede liberarse de los mediadores en la producción y en la distribución. Este modelo se basa en: – La iniciativa individual. – La colaboración con otros, a través de mecanismos de intercambio de acuerdo a las posibilidades y habilidades de cada persona, democratizando el conocimiento. – La educación, por medio de una producción.- Una distribución justa de los beneficios de acuerdo al trabajo realizado. Expresamos nuestra preocupación por el bienestar de los artistas, investigadores, autores y otros productores creativos. Entre los proyectos e iniciativas de cultura libre se pueden identificar varias vías para conseguir sostenibilidad. Algunas de estas vías ya están consolidadas, mientras que otras aún se encuentran en fase de pruebas. La combinación de estas opciones supone un aumento de la viabilidad de los proyectos, tanto para creadores independientes como para la industria.Deben existir reglas claras que promuevan el conocimiento común y compartido, protegiéndolo de formas de apropiación exclusiva y que prevengan la aparición de monopolios u oligopolios a raíz de dichas apropiaciones.La era digital conlleva implícita la promesa histórica de un mundo más justo y beneficioso para todos. Por todo lo anterior, Nosotros proponemos:

2. Demandas legales.

Desde un punto de vista legal, se han identificado lagunas existentes en las regulaciones y tratados nacionales e internacionales sobre el acceso a la cultura, tanto en el ámbito empresarial privado como en las relaciones contractuales o en las políticas culturales públicas. Estas lagunas en las legislaciones vigentes perjudican el interés público e impiden el desarrollo de una industria cultural democrática y puesta al día.El interés público pasa, sin duda, por respaldar y asegurar una creación continua de obras intelectuales, debido a su importante valor social, y asegurar que toda la ciudadanía pueda acceder a ellas sin trabas, para una gran variedad de usos.

A. Derechos en contexto digital.

  • DERECHO DE CITA con propósitos educativos o científicos, o simplemente informativos, creativos u otros cualesquiera.
  • DERECHO A COPIA PRIVADA cuando la reproducción es para uso privado, sea individual o colectivo, o para ser compartida entre iguales y no se obtenga ningún beneficio económico (lucro-comercial) de ella. Poseer una copia privada de un trabajo no debe considerarse ilegal.
  • USO JUSTO: derecho a acceder y usar obras bajo copyright sin necesidad de la autorización por parte de sus propietarios. Siempre que sea con propósito educativo, científico, informativo, de parodia, satírico o accesorio al proyecto creativo principal

Los pagos de derechos de autor, los royalties y demás incentivos similares no deben ser considerados un fin en sí mismos.

  • Los creadores/autores, como todos los trabajadores, deberían recibir una justa compensación por trabajo. En los trabajos creativos por cuenta ajena donde no se puedan cobrar derechos de autor en tiempos o cantidades razonables. El salario debería estar garantizado.
  • Las desigualdades en la capacidad de negociación llevan a situaciones injustas también entre las personas que crean y las entidades de comercialización.
  • La abolición de todos los“cánones digitales” injustos que sancionan indiscriminadamente en nombre de la “compensación de los artistas” y que tratan de penalizar actividades que no son criminales en modo alguno. De igual modo tiene que abolirse todo concepto de “compensación obligatoria”.
  • Los autores y creadores deberían tener siempre la posibilidad de revocar el mandato de las ENTIDADES DE GESTIÓN de derechos de autor.
  • Las sociedades de gestión deberían administrar únicamente las obras que han sido registradas en su base de datos. Estas obras registradas nunca alcanzan la totalidad de la producción creativa.
  • No debería permitirse que las entidades de gestión de derechos de autores sean un monopolio, ni que estas impidan a los artistas o autores usar licencias libres.
  • Las sociedades de gestión no deberían poder gestionar impuestos no atribuibles, ni debería existir ningún cobro obligatorio de derechos. Las cantidades no atribuibles deberían ser gestionadas por el estado como incentivos a la creación.

C. Conocimiento común y dominio público.

  • Expansión del dominio público y reducción de los periodos de copyright a menos de 50 años.
  • Los resultados de investigaciones y las obras intelectuales y culturales financiadas con fondos públicos deberían tener licencias que permitan compartirlos.
  • El Estado y los organismos subvencionados por este, que tengan en su poder obras cuyo copyright ha expirado, deberán garantizar que sean accesibles al público.

D. Defensa del acceso a las infraestructuras tecnológicas y neutralidad en la red.

  • La ciudadanía tiene derecho a una conexión a Internet que le permita enviar y recibir el contenido que desee, usar los servicios y aplicaciones que quiera o conectar el hardware y usar el software que prefiera; siempre que ello no dañe la red. Los proveedores de servicios de Internet tienen que proporcionar toda la información sobre los protocolos que utilizan.
  • La ciudadanía tiene derecho a una conexión a Internet libre de todo tipo de discriminación, ya consista esta en bloquear, limitar o priorizar determinados tipos de aplicaciones, servicios o contenidos; o basada en la ubicación del emisor o del receptor.
  • No se debería imponer ninguna limitación ni filtrado.

3. Directrices para la educación y el acceso al conocimiento.

La imitación es el punto de partida del aprendizaje. Copiar y compartir conocimiento son principios fundamentales de cualquier proceso educativo. Entendemos la educación como un proceso social que implica un amplio abanico de actores, no solamente los oficiales y formales. Nuestra visión de la educación fomenta una cultura de intercambio de conocimientos y una innovación educativa eficiente y sostenible.

Software libre:
El software libre, también llamado de código abierto, permite estudiar y aprender conceptos en lugar de cajas negras, permite la transparencia en procesos de intercambio de información, asegura la competitividad, permite la innovación, proporciona independencia de intereses corporativos y hace crecer la autonomía de la ciudadanía.

Por todo ello, las instituciones educativas y demás lugares en los que se dan procesos educativos deberían usar, promover e implementar software libre.

Recursos educativos que permiten el compartir:
Los recursos educativos son una herramienta básica para la educación. Su publicación permite compartir en el dominio público o bajo licencias libres, facilita el acceso, estimula el progreso y la participación. También atiende a la diversidad cultural, al mismo tiempo que maximiza la reutilización y la eficiencia.

Por lo tanto, libros de texto, materiales de clase y otros recursos educativos; deberían publicarse como recursos educativos que permitan compartir, asegurando el derecho a usarlos, copiarlos, adaptarlos, traducirlos y redistribuirlos.

Acceso que permite el compartir:
Las publicaciones de acceso que permiten el compartir, aseguran el acceso a los resultados de la investigación científica; tanto para usos científicos, como para el público en general. Estas publicaciones de acceso potencian las posibilidades de aprendizaje y permiten que distintas disciplinas descubran los resultados de las otras.

Por todo ello, las universidades y centros de investigación deberían adoptar el modelo de acceso que permite el compartir para la publicación de trabajos de investigación. La solicitud de patentes sobre los resultados de investigaciones financiadas con fondos públicos debería inhibirse. Las patentes cuyos titulares sean instituciones públicas deberían ser liberadas de forma irrevocable y libres de regalías o cualquier otra restricción.

Estándares abiertos:
El uso de estándares abiertos y formatos que permiten el compartir es esencial para asegurar la interoperabilidad técnica. También proporciona igualdad de oportunidades para proveedores rivales, permite un acceso sin obstáculos a la información digital y garantiza la disponibilidad del conocimiento y la memoria social, ahora y en el futuro.

    4. Necesidades estructurales para una sociedad del conocimiento.

    Privacidad.La ciudadanía tiene derecho a:

    • Navegar por Internet y acceder a sus contenidos de manera anónima.
    • Decidir trasladar, modificar o cancelar sus datos de usuario de cualquier servicio de Internet en cualquier momento.
    • No sufrir interceptación alguna de sus comunicaciones y a poder cifrar sus comunicaciones.

    Derecho a las redes: libertad de uso, creación y conexión.

    • La sociedad civil y la administración pública han de tener el derecho a proveer e implementar servicios de conexión a redes, incluyendo aquellos ofrecidos de manera gratuita y sin condiciones a los ciudadanos.

    Infraestructuras y regulación del mercado.

    • Neutralidad: la neutralidad de la red debe ser garantizada (léase “demandas legales” sección D, para una definición más precisa).
    • Simetría: los proveedores de acceso a Internet deben garantizar conexiones simétricas o una proporción de carga/descarga razonable. Debería existir un acceso a la banda ancha (ITU-i113) como servicio universal para los ciudadanos.
    • Diversidad: deberían evitarse los monopolios en las infraestructuras y servicios de telecomunicaciones. Los ciudadanos tienen derecho a tener acceso a más de un proveedor (público o privado) y a que la oferta de este servicio de banda ancha no esté vinculada a la adquisición de otros productos o servicios. En todo caso la ciudadanía tiene derecho a disponer de sistemas, medios e infraestructuras que permitan el acceso libre a Internet (“dividendo digital”).

    Administración pública.

    • El sector público, los proyectos financiados con fondos públicos y aquellos que impliquen a los ciudadanos por ley o de manera que afecte sus derechos fundamentales; deberían usar siempre software libre y estándares abiertos.
    • Cuando no existan una solución libre o estándares abiertos, el gobierno o la administración pública competente debería promover el desarrollo del software que sea necesario. En este caso, la promoción siempre debe realizarse al amparo de un concurso público en el que se exija como primer punto la entrega del código fuente por parte de la empresa adjudicataria. Una vez se obtenga el código fuente, este debe ser publicado a un repositorio público de código fuente perteneciente a la administración pública, para que cualquier ciudadano sepa, de primera mano, qué es lo que se hace, de tal manera que se pueda contribuir a la mejora de ese producto o servicio.
    • Los gobiernos deben garantizar un acceso gratuito a Internet no exclusivo, independientemente del lugar de residencia de cada ciudadano.

    Cómo debería procederse en la administración pública en temas de evaluación y compra de software.

    • La compra pública de software debería evaluar el coste total de su uso, incluyendo los costes de dejar de usarlo y de migrar a un software alternativo.
    • La contabilidad pública debería distinguir claramente los costes de las licencias de software, el mantenimiento, el soporte técnico, y el servicio; desvinculándolos de los del hardware.

    [2] MODELOS SOSTENIBLES PARA LA CREATIVIDAD EN LA ERA DIGITAL.

    Declaración del FCForum:

    Ya no podemos retrasar más repensar las estructuras económicas que hasta ahora han estado produciendo y financiando la cultura. Muchos de los viejos modelos se han quedado anacrónicos y perjudican a la sociedad civil. El objetivo de este documento es promover estrategias innovadoras capaces de defender y ampliar el ámbito en el que la creatividad humana y el conocimiento pueden prosperar libremente y de forma sostenible.Este documento está dirigido a los reformadores políticos, a los y las ciudadanas y a los y las activistas de la cultura libre para proporcionarles herramientas prácticas con las que operar activamente este cambio.

    1. ¿QUIÉN GENERA LA CULTURA?

    La creatividad es una capacidad humana que requiere del acceso a la cultura, al conocimiento y a la información existente para poder ser desarrollada. Todo el mundo, a diferentes escalas, puede contribuir a producir cultura, valores y riqueza. La escala en la que operan estas contribuciones puede consistir en actividades muy básicas o muy complejas. Las necesidades y los recursos necesarios para el acto creativo pueden variar de escala también. Queremos promover formas de liberar tiempo y recursos para que este potencial distribuido pueda desarrollarse de manera sostenible.

    2. PRINCIPIOS BÁSICOS PARA LA CREATIVIDAD SOSTENIBLE

    La reconversión de las industrias culturales no es solo necesario sino también inevitable.Nunca se ha creado ni ha circulado tanta cultura como en la era digital. En este contexto, compartir demuestra ser esencial para la divulgación de la cultura.

    Los beneficios que defienden los grupos de presión de las industrias culturales se basan en la producción artificial de escasez.

    Es necesario reconocer las habilidades y las contribuciones de todos los agentes del ámbito cultural, no sólo las del productor.

    El contexto digital beneficia tanto a los creadores y emprendedores como a la sociedad civil. Los modelos deseables hacen que sea más fácil para los usuarios, los consumidores y los productores relacionarse entre ellos. El papel de los intermediarios tiene que ser revisado según la prisma de una idea de la colaboración.

    Internet es una herramienta esencial para establecer el contacto entre los creadores y el público. Esta es una de las razones por las que es necesario garantizar el libre acceso a Internet para todos.

    Los gobiernos que no promueven las nuevas formas de creación y difusión de la cultura están generando pérdidas para la sociedad y destruyendo su diversidad cultural.Como ha puesto de manifiesto el caso de Software Libre, la producción y distribución entre pares no es incompatible con las estrategias de mercado y la distribución comercial.

    3. MODELOS ECONÓMICOS PARA LA CREATIVIDAD SOSTENIBLE

    La siguiente lista comienza con los modelos que son más similares a los tradicionalmente aceptados por las industrias culturales, hasta llegar a los que más se acercan a la idea de compartir propia de nuestra época. Muchos de estos modelos ya están aplicándose y están en pleno funcionamiento. Tenemos que fomentar las condiciones para su desarrollo y eliminar las barreras que limitan su crecimiento.

    1. Pagar por lo que se recibe
    Algunos consejos para la reestructuración de las industrias culturales. El público está dispuesto a pagar por los productos o bienes culturales siempre y cuando considere que el precio es razonable y el pago no restringe su libertad. Debe ser fácil, accesible y asequible en vez de obligatorio, estático y criminalizado. Hacedlo opcional y ofreced distintas opciones. Pagad salarios justos cuando contratáis a profesionales.

    2. Publicidad
    Entre bombardear a los usuarios con publicidad y la ausencia total de anuncios hay opciones intermedias y éticas: anuncios selectivos (solo aceptar publicidad de proyectos afines; dar a los usuarios control sobre el consumo de “anuncios”; permitirles solicitar anuncios relacionados con el artículo que están leyendo…).

    3. Pagar por un valor añadido
    Compartir copias es útil para la construcción de una reputación, que se convierte en la base para cobrar por servicios y otras cosas que no sepueden ser copiar, tales como actuaciones en directo, trabajo especializado, complementos llamativos, copias físicas atractivas…

    4. Freemium
    Freemium es un modelo de negocio consistente en ofrecer de forma gratuita servicios básicos o productos digitales descargables mientras se cobra por las características avanzadas o especiales.

    5. Contribuciones
    Los usuarios contribuyen con sumas de dinero a mantener un determinado proyecto o empresa. Cuanto más involucrados y respetados se sientan, mejor funcionará este sistema.

    6. Crowdfunding
    Los ciudadanos o entidades invierten en una empresa cultural, convirtiéndose en accionistas. Esta contribución puede ser una inversión previa a la creación del trabajo, micro o macro créditos, y/o donaciones a obras existentes.(Ver el modelo de crowdfunding en el informe del FCFORUM)

    Experiencias de CROWDFUNDING en el Estado español: PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS, RETOS Y OBSTÁCULOS.Inspiración y recomendaciones para un instrumento más sólido de financiación transversal colectiva, pública y privada de la cultura.

    7. Estrategias basadas en los bienes comunes y en la creación de valor distribuido
    Los proveedores de plataformas comerciales de cooperación, deben compartir los ingresos con los creadores que producen el material que hace valiosos sus servicios, mientras que los “comuneros” pueden compartir y explotar libremente los bienes comunes.

    8. Sistema de Financiación Colectiva
    Una tarifa plana sobre la conexión a Internet no se puede tomar en consideración si no implica la creación de un fondo común de recursos equitativo y democrático, y si no reconoce a los ciudadanos el derecho a compartir y reutilizar libremente las obras.[…]

    9. Financiación pública / políticas públicas
    Creemos que en el contexto de una sociedad de los contribuyentes, la cultura debe recibir una parte de la inversión pública debido a su innegable valor social. La financiación social no debe verse como un sustituto de las responsabilidades públicas en relación con la financiación de la cultura, y la cultura libre no debe constituir una anomalía.

    Las obras financiadas con fondos públicos deben ser liberadas después de un tiempo razonable una vez agotada su vida comercial, para facilitar su circulación y que el público que ya pagó por ellas pueda usarlas y reutilizarlas.

    Deducciones fiscales para fomentar la micro-financiación y la liberación de las obras con licencias no restrictivas.

    El público debe tener la opción de contribuir a decidir cómo se realiza la inversión pública en cultura.

    Deben alentarse los canales alternativos de distribución. Las políticas culturales deben tener como objetivo fomentar la diversidad cultural y dar apoyo a plataformas de colaboración.

    Las redes de productores independientes, distribuidores y fabricantes deben ser fortalecidas y representadas en la radiodifusión pública.[…]

    RESULTADOS. Procomún, dominio público y negocio

    Los nuevos modelos de negocio que entienden la producción colectiva como contexto a nutrir y salvaguardar y no como contexto a explotar, toman la cooperación como régimen natural del mercado. El ejemplo práctico más sugerente deriva de las comunidades de software libre. La “obra” se comparte bajo licencias no restrictivas, permitiendo a terceros utilizarla y modificarla, siempre y cuando la obra derivada permita las mismas libertades, creando así un bien común que es mejorado constantemente con contribuciones sucesivas, y sin impedir la explotación comercial de los conocimientos y las competencias que derivan de ellos y de las propias obras.

    El usuario pasa a ser generador de valor, formando parte de un ciclo virtuoso de producción y consumo del que se beneficia.

    Mientras tanto, en este nuevo contexto, es necesario defender, promover y aplicar las condiciones que permiten la colaboración en Red.

    Enclavadas en otro contexto, las industrias culturales tradicionales, que se muestran incapaces de entender los retos propuestos por la era digital, se nutren de la producción colectiva pero no replican la lógica colaborativa, sino que imponen marcos de apropiación sobre los bienes comunes. Las industrias culturales se asientan sobre la concepción de la cultura propietaria (economía de la escasez) lejos de la filosofía de la cultura libre (economía de la abundancia).

    LICENCIAS
    Este documento está publicado bajo una doble licencia. Puedes republicarlo siempre y cuando respetes una de las siguientes licencias:


    [3]. MANUAL DE USO PARA LA CREATIVIDAD SOSTENIBLE

    A. ¿De quién y para quién?

    […] Después de un primer momento de crecimiento y expansión de la cultura libre, en estos momentos es necesario repensar las estructuras económicas que han servido para producir, financiar y subvencionar la cultura hasta la actualidad. Muchos de estos modelos han quedado obsoletos, no resultan sostenibles y resultan perjudiciales para la sociedad civil. Debemos promocionar estrategias innovadoras que faciliten la sostenibilidad de las prácticas culturales de forma que puedan contribuir a la producción común de riqueza. […]

    B. Preguntas que necesitan ser contestadas.

    En el primer FCForum que tuvo lugar en el año 2009 se analizaron las reformas legislativas necesarias para promover una era digital beneficiosa para artistas, ciudadanos y emprendedores. Las propuestas que se elaboraron constituyen la Carta para la Innovación, la Creatividad y Acceso al Conocimiento.

    En el documento que sigue, elaborado en 2010, se cambió de enfoque para centrarlo en los aspectos económicos de la producción de cultura y conocimiento. Para ello se exploraron las maneras de generar beneficios –en el sentido más amplio de la palabra, incluyendo beneficios económicos pero también sociales o cognitivos– de forma que conduzcan a una cultura más sostenible.

    Este debate debe plantearse a través de tres preguntas centrales:
    – ¿Cómo se puede producir cultura y conocimiento en la era digital?
    – ¿Cómo se pueden generar tiempo y recursos para la producción cultural en la coyuntura actual?
    – ¿Cómo se puede garantizar el acceso y gestionar los valores generados colectivamente?

    Pensamos que estos tres aspectos, que desde la perspectiva conservadora de los lobbies de las industrias del copyright se presentan como indivisibles, necesitan ser contestados también por separado. La producción de cultura no debe ser simplemente sinónimo de la creación de negocios y los modelos económicos emergentes no deben ir en detrimento de una libre circulación de conocimiento. El verdadero reto consiste en comprender que existe cultura sin que ello conlleve una dimensión económica, pese a que ya hemos visto que se puede hacer negocio de la cultura. Proteger las fuerzas productivas que posibilitan la cultura debería ser un eje fundamental de nuestros derechos y no un argumento para el chantaje laboral.

    Como sociedad civil es nuestra responsabilidad oponernos a las prácticas que nos despojan de nuestro patrimonio común y que bloquean su desarrollo futuro. Necesitamos defender y extender una esfera en la que la creatividad y el conocimiento puedan prosperar de forma libre y sostenible.

    A continuación nuestras respuestas, modelos y demandas.

    C. ¿Quién genera la cultura?

    La creatividad es una capacidad humana que requiere del acceso a la cultura, al conocimiento y a la información existente para poder ser desarrollada.

    La creatividad es una actividad que se produce en red.

    Consideramos que la democratización de los medios de producción es la realidad social contemporánea.

    No hay marcha atrás.

    Todo el mundo, a diferentes escalas, puede contribuir a producir cultura, valores y riqueza.

    La escala a la que operan estas contribuciones puede consistir en actividades muy básicas (escuchar, reproducir conocimiento, etc.) o muy complejas.

    La escala de las necesidades y recursos necesarios para el acto creativo también puede variar: algunos sólo requieren unos momentos de atención, otros en cambio necesitan de toda una vida de dedicación. Unos pueden realizarse con infraestructuras muy básicas y otros necesitan maquinaria compleja. Algunos puede efectuarse de forma solitaria, otros deben desarrollarse en grupo.

    En el contexto actual de “capitalismo cognitivo”, queremos promover formas de liberar tiempo y recursos para que este potencial distribuido pueda desarrollarse de forma sostenible.

    D. Áreas de observación (no exhaustivas) y su estado actual.

    (Nótese que las conclusiones de cada área de análisis pueden contener ideas aplicables a todas las demás áreas. No pretendemos ofrecer una descripción exhaustiva de cada sector, tan sólo sus aspectos más importantes).

    1. Música.

    El sector musical ha sido uno de los más lentos e ineficaces a la hora de comprender los cambios de paradigma productivo resultantes de la aparición de la era digital y la predominancia de las redes. Las discográficas se han resistido a abandonar un modelo pretérito que se ha hundido delante de sus narices. La autonomía obtenida por músicos y grupos gracias a nuevas tecnologías de grabación y edición y la facilidad para distribuir la música gracias al P2P, las redes sociales y la web 2.0 han puesto en jaque los roles que hasta ahora jugaban las discográficas tradicionales.

    En los últimos años ha surgido una constelación de micro plataformas discográficas que desafían el monopolio y la autoridad de las grandes compañías. Muchos grupos han decidido autoeditar y producir sus propios discos, en muchas ocasiones eligiendo licencias libres que favorecen la circulación viral de sus obras. Estos grupos han aprendido que su música adquiere valor tan sólo cuando se mueve a través de las redes y es apreciada por los diferentes usuarios.

    Como mucha gente ya sabe, el modelo pretérito favorecía que gran parte de los beneficios derivados de los derechos de autor se quedaran en manos de los sellos discográficos. Los músicos percibían una cantidad mínima.

    Las entidades de gestión colectiva se han alineado con las grandes discográficas y han tratado de criminalizar a los usuarios que ejercen su derecho a la copia privada.

    Paralelamente, los lobbies de la industria presionan a la clase política para promover una criminalización de los usuarios de Internet que descargan música y la comparten con sus pares. Como consecuencia, los gobiernos han favorecido los intereses de estos grandes grupos en detrimento de nuevos modelos empresariales que están buscando alternativas económicamente viables. Esto ha prolongado la vida de modelos de negocio caducos que apenas benefician a los músicos o al público en general.

    Los músicos intentan ponerse un paso por delante de las discográficas y controlar y gestionar íntegramente sus conciertos y actuaciones en directo como fórmula para generar beneficios. En un momento en que la tecnología digital está aumentando la visibilidad e impacto de muchos de estos grupos, ha crecido de forma exponencial el número de festivales, salas de conciertos y otros espacios en los que se toca música en directo, y por consiguiente los beneficios recaudados por estas actuaciones han crecido de forma sostenida durante los últimos años.

    Esto ha permitido que muchos músicos y grupos puedan promover giras más largas que resultan en un aumento de la sostenibilidad que las discográficas les habían imposibilitado hasta el momento, favoreciendo así las ventas de música online con precios más asequibles.

    En algunas ocasiones las discográficas se han transformado en promotoras dedicadas a la gestión integral de la imagen y los contenidos generados por los grupos. En muchos otros casos se han establecido pequeñas promotoras para coordinar y publicitar a los grupos que ya no dependen de los sellos discográficos puesto que ahora pueden acceder a los medios de forma mucho más fácil, rápida y barata.

    Las redes P2P constituyen una parte esencial del circuito de consumo musical. Son una herramienta que facilita tanto la creación como el consumo de música. Los nuevos modelos emergentes entienden que estas redes son una parte esencial de este nuevo paradigma y no un enemigo. Los cambios, obviamente, no acontecen de forma lineal. Como podemos ver en la figura 4, los usuarias de Vuze (cliente para Bit Torrent usado para transferir archivos a través de los protocolos Bit Torrent) compran más entradas de cine, DVDs y alquilan más películas que la media de usuarios de Internet. De esta manera, comprobamos que las redes de intercambio de archivos tienen un impacto positivo sobre la industria y constituyen una vía de entrada para consumidores con intereses muy específicos.

    El technobrega en Brasil y los Sonideros en México nos presentan con dos experiencias de autogestión y sostenibilidad muy maduras. En el caso del technobrega los músicos que se autoeditan sus discos se aprovechan de redes informales de distribución y venta para acceder a su público. Los promotores posteriormente trabajan junto a ellos para organizar grandes conciertos a los que acude un gran número de personas. En el caso de los Sonideros, se valen de redes para promocionar su trabajo y desarrollar comunidades muy cercanas basadas en la confianza y el sentimiento de reciprocidad. Estos nuevos modelos ponen en jaque a las industrias tradicionales y su deseo de monopolizar la intermediación en los procesos de producción cultural.

    2. Cine.

    [Basado en las notas de Alan Toner sobre la industria cinematográfica europea]
    El sector cinematográfico es una de las industrias culturales que más ayudas públicas recibe a nivel europeo. Pese a recibir grandes inyecciones de financiación pública, este sector defiende con vehemencia su integración en un mercado regulado a través de los derechos de autor. Debido a esta paradoja (sobrevive gracias a fondos públicos pero se ciñe a dinámicas privadas) y al hecho de que los lobbies han construido un discurso público que lamenta la pésima situación del sector, criminalizando y rechazando otras formas de producir y distribuir cultura; queremos arrojar algunos datos que denuncian esta situación tan anómala.

    Los siguientes datos demuestran también lo poco cierta que resulta ser la tan repetida queja de que el intercambio de archivos es responsable de la disminución de los ingresos de taquilla.

    ¿Cómo se financia la primera copia de las películas?
    En los últimos cinco años, el número de películas producidas en la Unión Europea ha aumentado de 911 en 2005 a 1.168 en 2009.
    En 2009 las taquillas europeas crecieron hasta llegar a recaudar 6’27 mil millones de euros (esto incluye tanto venta de entradas como beneficios totales). Esto supone un incremento bruto del 12% respecto al año anterior. La venta de entradas ha aumentado un 6% hasta llegar a recaudar 985 millones de euros. El número de espectadores fue mayor en 2001, 2002 y 2004; superando los mil millones.
    De entre las veinte películas más taquilleras en los cines europeos en 2009, tan solo una era nominalmente europea, “Harry Potter y el misterio del príncipe”, una película británica con inversión estadounidense.
    Los europeos acuden en masa a los cines pero no para ver películas europeas, que en 2009 suponían un 26,7% del mercado.
    Entre 2002 y 2005, la inversión directa e indirecta total (en los 27 estados miembros) sumó un monto de 6.853 mil millones de euros (Copenhagen Think Tank, 2009).
    Gran parte de esta inversión vino de manos del grupo francés CNC, que aportó 2’4 mil millones de euros. Con una producción de unas 800 películas, se puede estimar que cada una de estas recibió unos 3 millones de euros.
    El segundo Estado que más ha invertido ha sido el Reino Unido, que mantiene un modesto programa de subvención directa y desgravación tributaria que sumó en torno a los 468 millones en los años 2002 y 2003, y 220 millones en 2003 y 2004. Este programa ha conseguido que el Reino Unido sea el destino principal de la inversión estadounidense.
    La subvención pública adquiere un papel mayor en la producción de películas en mercados más pequeños. Por ejemplo, los documentales austriacos obtienen de las arcas públicas el 75% de su financiación (Vienna Report, ThinkTank 2008).

    Las políticas detrás de este sistema de subvenciones no son del todo claras. Tanto el cine como la televisión no son tratados como “productos” normales, debido a su supuesta “excepción cultural” a las virtudes del libre comercio.
    La necesidad de promover la diversidad cultural y mantener un espacio para las expresiones culturales minoritarias choca con los dictados del mercado. Aun así la producción audiovisual se considera un sector industrial mantenido con las expectativas de crear empleo y riqueza. La competición por atraer inversión estadounidense ha dado pie a la creación de exenciones fiscales y ciertas subvenciones. Los estudios de Hollywood se han beneficiado enormemente de estas políticas que supuestamente buscan promover la diversidad cultural (esto se ha hecho a través de co-producciones y empresas filiales con sede en la UE).
    Estas medidas se defienden con el argumento de que ayudan a crear empleo, trabajo especializado y la innovación tecnológica necesaria para que esta industria exista; conditio sine qua non para que se puedan seguir produciendo películas.

    Problemas:
    No existen sistemas que permitan un control público del uso de los recursos públicos invertidos en el sector. De esta forma el dinero público se privatiza, puesto que la explotación comercial de las obras acontece en un ámbito privado dominado por las reglas de tiempo, acceso e inversiones de un copyright estricto.
    Debemos tener en cuenta el rol de las distribuidoras de cine, que tienden a formar monopolios que imponen sus criterios a los cines, lo cuales se ven obligados a adquirir grandes películas comerciales para acceder al resto del catálogo. Estas entidades se han transformado en uno de los mayores obstáculos a la diversidad y son los que efectivamente controlan que no entren películas con licencias libres en los circuitos de cine comercial.
    Este sistema implica que todos los productores se consideren ‘gestores de derechos’. La mayoría de las leyes de Propiedad Intelectual considera que el productor es el único interlocutor, excluyendo a autores y a otros agentes de la posibilidad de obtener derechos de autor de sus trabajos.
    Un gran número de películas permanecen inaccesibles después de una vida comercial muy corta. El problema se agrava en el caso de películas experimentales o de temática singular, que agotan rápidamente el circuito de festivales especializados. De esta forma se desperdicia un increíble recurso cultural financiado con el dinero de todas y todos.

    3. Escritura y edición.

    [Parte basada en las notas de Traficantes de Sueños con contribuciones de Pepe Cervera, Claudio Ruiz, Meena Hwang, Johanna Blakley]

    La edición y publicación de textos opera a niveles muy diferentes, como son la edición académica, los blogs, las obras de ficción y ensayo, la edición comercial, etc. Las estrategias que aquí se presentan buscan analizar por separado los diferentes casos y sus realidades económicas.

    En el caso de la edición en papel (ficción/ensayo) las distribuidoras llegan a quedarse con entre un 50 y 55% de los beneficios generados (a esto hay que restarle de un 5 a un 25% de gasto en la producción física del libro, la impresión, etc.).
    El futuro se articulará sobre un doble modelo de negocio que coincide con dos formas de lectura no necesariamente incompatibles. Seguramente una u otra acabará imponiéndose según los distintos segmentos de mercado: algunas formas, así como las enciclopedias y los manuales técnicos, optarán, como ya ocurre hoy en día, por formatos digitales; otras, como la literatura infantil y la novela gráfica, seguirán durante largo tiempo con formatos en papel.

    La producción en papel que seguirá las vías más o menos tradicionales, en ningún caso tendría que ser incompatible con la libre circulación en Internet. Los costes por unidad física seguirán justificando la existencia de librerías y distribuidoras, quizás cada vez más acompañados de la venta online u otro tipo de iniciativas de distribución directa.
    La innovación se producirá en la distribución de contenidos digitales. El punto esencial a tener en cuenta son los canales de distribución alternativos basados en las redes sociales, las comunidades, la distribución directa online y los diferentes nichos económicos y de cooperación abierta.

    Una posible estrategia es incrementar la venta de libros físicos produciendo copias “premium” (es decir firmadas, con imágenes especiales, un mejor diseño, etc.) que puedan ayudar a mitigar las posibles pérdidas causadas por la oferta de copias digitales gratuitas de los libros. En la misma línea, también se pueden tener en cuenta la venta de entradas y la creación de eventos específicos para conocer a los y las autoras, que pueden tejer así vínculos más firmes con sus comunidades de lectores.

    En esta línea, consideramos muy importante establecer vínculos con las diferentes comunidades de lectores y lectoras para crear algo parecido a un mercado social. Esto abre las puertas al crowdfunding y refuerza el modelo de suscripción, lo que contribuye a edificar un modelo económico basado en la prestación de servicios y no en la venta de libros.

    Una última estrategia podría ser la venta de servicios asociados a la edición, por ejemplo liberar el contenido fundamental pero incluir añadidos o mejoras a la edición digital, enlaces, servicios de búsqueda, impresión en papel bajo demanda u otros todavía por definir, que pudiesen generar ingresos adicionales. Estos servicios se podrían vender directamente o bien estar basados en modelos de comunidad, también por mecanismos de suscripción o de comunidad de usuarios.

    En el caso de los blogs, la principal entrada de recursos viene de la mano de los anuncios y las suscripciones.

    Aun es necesario diseñar mejores sistemas de gestión que ayuden a facilitar que los autores y los contenidos que generan puedan ser descubiertos. Esto implica establecer estándares de metadatos, archivos abiertos y la producción de plataformas comunes que faciliten archivar, compartir y distribuir información. Es necesario trabajar sobre la interoperabilidad de los archivos y es necesario diseñar mejores indexadores para que los contenidos libres puedan ser ordenados y así mejorar su visibilidad y garantizar un fácil acceso para todas aquellas personas interesadas en la edición en formatos libres.

    Otro aspecto importante a tener en cuenta tiene que ver con la edición universitaria y la publicación científica, que en ambos casos se financian con recursos públicos. Una vez más insistimos en que es necesario defender que estos conocimientos no sean privatizados puesto que se han producido con dinero público.

    Por último, las instituciones públicas deberían promover la emergencia de una comunidad fuerte de escritores/lectores.

    4. Moda

    [Basado en las notas de Johanna Blakley y Zoe Romano.]
    La moda es uno de los sectores menos relacionados con el movimiento de la cultura libre y con las prácticas colaborativas y los sistemas de producción colectiva. Una de las razones de este hecho es que la industria de la moda no utiliza derechos de autor y en pocos casos los diseñadores hacen uso de las patentes. Por este motivo, organizaciones como Creative Commons apenas ha prestado atención a la industria de la moda. Este sector consigue ser altamente rentable pese a que los diseñadores no son propietarios de las prendas que crean. Los diseñadores y diseñadoras de moda operan en una “terra nullius” de facto.

    Source: Johanna Blakley
    La moda constituye uno de las pocas industrias culturales que apenas intentan imponer derechos sobre sus trabajos. Tan sólo se puede registrar el nombre de una marca o su logo. Ha habido intentos de extender los derechos de autor para proteger prendas específicas, pero en todos los casos han fallado. Blakley sugiere que la ausencia de derechos de propiedad intelectual en el sector ha contribuido en gran medida a su éxito comercial, en parte debido a que el ciclo de innovación y producción no está siendo capturado por costosos procesos y litigios para liberar de derechos a ciertos diseños. Realmente las dinámicas de copia que tienen lugar en este sector contribuyen a generar tendencias, que son factores decisivos para mantener los ciclos de venta estacionales.

    Otro factor que es importante a tener en cuenta es que pese a que apenas exista explotación de derechos en la moda, esto no implica que la propiedad intelectual haya desaparecido de todo el sector. La competición funciona principalmente a través de la producción de valor de marca, cosa que dota de poder a quienes puedan invertir en marketing y en producción de marca, lo desplaza la innovación del producto en las narrativas generadas y en la logística. Esto conduce a formas de monopolio y concentración de poder a los que el sector se enfrenta actualmente.

    Estas grandes inversiones en comunicación y estrategias de marca no solo producen valor, sino que son las causantes de que exista una fuerza de trabajo fácilmente explotable:

    • A nivel de producción material, las fábricas compiten para ofrecer precios cada vez más baratos para conseguir contratos con las grandes marcas (fábricas que se mueven de Tailandia a Bangladés por ejemplo, o la creación de EP Zones)
    • A un nivel de producción inmaterial un elevado número de trabajadores creativos de Europa y Estados Unidos trabajan por salarios ínfimos (con un gran número de becarios y trabajadores no remunerados) en todos los niveles de la cadena de producción inmaterial en compañías que forman parte de los grandes conglomerados de la moda (LVHM, Inditex, etc.)
    • Los trabajadores participan en estas empresas para poder poner un gran logo en sus currículos.

    Por último necesitamos destacar que la oligarquías presentes en los sistemas de comunicación de los grandes grupos limitan las posibilidades de introducir innovaciones sustanciales en el sistema de producción de moda.Aun así pueden existir importantes posibilidades de cambio de cara a la creación de un sistema de moda más sostenible como muestra el ejemplo de Serpica Naro, aunque choque con lobbies poderosos.La innovación real podría venir desde los agentes y autores independientes que entran en el mercado de la moda desde una perspectiva diferente, a través de las posibilidades que ofrecen los nuevos sistemas digitales, la producción distribuida y los procesos de producción colaborativa.

    Zoe Romano de Serpica Naro Crew, extraído de http://www.digicult.it

    5. Software libre: Amenazas para la sostenibilidad del software libre

    [Basadas en notas de Mako B. Hill]
    El software libre es una prueba de que los nuevos modelos pueden ser sostenibles. Durante décadas ha habido grandes proyectos que ahora forman parte de la infraestructura en la que se basa Internet. El éxito del software libre es de sobra conocido y, por ello, no hay necesidad de repetirlo aquí. Sin embargo, todavía hay muchos retos a los que hacer frente.

    Necesidad de más modelos económicos

    A pesar de que existe una serie de modelos económicos desarrollados alrededor del software libre y construidos de acuerdo con las provisiones de servicios y soporte, hay motivos para preocuparse, puesto que estos representan todavía una parte diminuta de la industria de la informática y del software. Muchos de los proyectos de mayor éxito están basados en modelos de licencia dual, que básicamente están construidos a partir de la venta de versiones de software propietario.

    Barreras sistemáticas que impiden la colaboración,

    Existen barreras técnicas y de otra naturaleza que impiden la colaboración. De hecho, hay indicios de que la fragmentación está creciendo de tal manera que se está convirtiendo en una importante amenaza para impedir que el software libre pueda funcionar de forma conjunta.La proliferación de licencias conlleva barreras legales a la cooperación. La proliferación del lenguaje es un ejemplo de barrera técnica que impide la colaboración. La solución no tiene por qué derivar en una sola licencia o un solo lenguaje. Aun así, nuestras comunidades tienen que considerar los beneficios que puede suponer una sinergia en estas áreas y deberíamos esforzarnos en aumentar la compatibilidad en las áreas donde hemos elegido trabajar por separado. En este aspecto, la estandarización representa un enfoque importante.

    Patentes de software

    El software libre es incompatible con las patentes de software. Los y las usuarias de software libre se ven amenazados por los titulares de patentes que perciben rentas a partir de los valores creados por las comunidades y empresas de software libre y aumentan el coste del uso del software libre. Las patentes de software también representan una amenaza para los y las desarrolladoras de software libre, especialmente los que trabajan en empresas, que pueden llegar a ser demandados por crear, distribuir o sacar dinero a partir del software libre. Por todo ello, deberían abolirse las patentes de software.

    Aumento de los conocimientos y del uso de software libre

    A pesar del éxito del software libre, la gente que entiende las ideas básicas relativas al software libre es la misma que lo desarrolla. Ahora tenemos que ir más allá de estas comunidades. Para ello, tenemos que promocionar de forma más amplia y apoyar las campañas de educación sobre el software. En especial, tenemos que promoverlas a través de:

    • Mandatos legislativos para el uso de software libre y estándares libres. Algunos gobiernos han ordenado el uso de formatos o herramientas libres. Estos métodos descendentes permiten que el Estado se ponga al servicio del interés público, de modo que cada uno pueda escoger el tipo de software que desee. Debemos esforzarnos en crear una base a partir de la cual se pueda expandir el software libre.
    • Educación mediante el uso de herramientas de software libre. Tenemos que promover el papel del software libre dentro de la educación. Esto es importante porque ayuda a los estudiantes a tomar control sobre el ambiente en el que se mueven y, al mismo tiempo, contribuirá a crear una amplia base de usuarios familiarizados con las herramientas de software libre.
    • En particular, cuando algunas empresas ceden hardware de forma gratuita para su uso en las aulas, universidades o la Administración Pública, esta concesión no debería ligarse al uso de sistemas operativos y/o software propietarios.
    • Por otro lado, existen muchas aplicaciones útiles en el software libre que no son suficientemente conocidas. La correspondencia sistemática de aplicaciones propietarias (por ejemplo Photoshop frente a Gimp) de código abierto debería promocionarse para facilitar la interoperabilidad.
    • Estándares libres y abiertos. Los estándares libres pueden funcionar con herramientas no libres, mientras que los estándares propietarios suponen una enorme barrera. La promoción de estándares libres ayudará a crear un ambiente favorable para que el software libre pueda prosperar.

    DRM y legislación contra la descarga de contenidos protegidos por copyright

    El espacio para el software libre se ve amenazado por sistemas DRM (Gestión de derechos digitales – Digital Rights Management) privados o leyes restrictivas que sientan las bases para desconectar a la gente de Internet. Un punto clave para garantizar el cumplimiento de los derechos de propiedad intelectual (IPR) en la web es el cierre del código abierto para impedir que los piratas informáticos lo puedan leer (y cambiar) fácilmente. Por esta razón, la comunidad del software libre ha adoptado un papel tan activo en la lucha contra el movimiento maximalista del copyright en la red.

    E. Infraestructura libre y abierta para la colaboración online

    La colaboración abierta online (también conocida en inglés como open online collaboration, common-base peer production, peer production, online creation communities, entre otros) requiere una cierta infraestructura para su funcionamiento. Dicha infraestructura facilita la agregación de la acción colectiva online. Al utilizar la infraestructura, los individuos (en adelante llamados “creadores”), interactúan para crear de forma colaborativa contenidos y trabajos de diferente carácter. Esta infraestructura incluye diversos componentes como servidores, nombres de dominio, plataformas online (con herramientas de comunicación y de colaboración), encuentros cara a cara, etc.

    Hay diversos modelos de provisión de infraestructura basados en varias condiciones para los creadores. En los últimos años hemos observado un aumento en el cese de provisión de infraestructura por parte de empresas privadas, respetando los derechos de los creadores y explotando de forma privada los valores comunes creados por comunidades de colaboración online.

    Para contrarrestar esta tendencia, durante el FCForum se han elaborado principios que sirvan de guía para proporcionar una infraestructura libre y abierta, inspirada en un enfoque de dominio público que debería tener como objetivo conseguir la libertad, la transparencia y la participación en el proceso creativo y, de forma importante, el control de los medios de producción por parte de los creadores. De forma adicional, el resultado (contenidos y trabajos) preferiblemente debería estar al alcance de todos, reforzando el rol de la sociedad civil como proveedora de bienes comunes.

    ¿Cuáles son los principios que sirven de guía para conseguir una infraestructura libre y abierta?

    “Infraestructura” y “libre y abierta” tienen que considerarse aquí como conceptos relativos. La infraestructura se refiere a las necesidades básicas para apoyar la actividad principal objeto de la colaboración abierta online (por ejemplo, el software, para todos excepto quizás para los desarrolladores de software, es infraestructura). En este aspecto, la infraestructura podría variar en función del proyecto. Además, “libre y abierta” se considera mejor como una tendencia que se alimenta de un espectro de posibles libertades y aperturas, cambiando de tanto en tanto su ubicación dentro del espectro en función del contexto. En este punto, se considera que la habilidad de crear una infraestructura libre y abierta va ligada a los siguientes cuatro factores: legal, técnico, de gobernanza y económico.

    Principios para una infraestructura libre y abierta:

    a) Factores legales: Una infraestructura libre y abierta significa un acceso abierto (dominio público o copyleft) a los materiales producidos; que la plataforma está basada en software libre o de código abierto; que el software que hace funcionar los servicios ofrecidos tiene licencia AfferoGPL; y, finalmente, que se protege a los creadores mediante políticas de privacidad y protección de datos.

    b) Factores técnicos: Se requerirá código abierto disponible para poder estudiar y mejorar los detalles técnicos de la infraestructura.

    Deberá haber interoperabilidad (legal y técnica), es decir, los datos deben poder moverse alrededor de diferentes partes de la plataforma. La interoperabilidad se refiere no solo a los términos de la portabilidad de datos personales, sino también a la migración de bases de datos del proyecto.

    La infraestructura de red será distribuida, es decir, la infraestructura estará basada en el uso compartido de varias piezas de recursos físicos, cada una de ellas perteneciente a distintas partes. Cada parte debería tener la posibilidad de iniciar acciones a partir de cualquier punto dentro de la red, basándose en la igualdad de capacidades de comunicación o la neutralidad de la red. Esto favorece la ausencia (o elimina la necesidad) de un control central y asegura que los nodos interactúen como partes iguales sin ninguna mediación. En otras palabras, todos los creadores deberían ser capaces de interactuar con el resto de creadores sin necesidad de mediaciones requeridas por terceros. La arquitectura debe estar separada en tantos niveles distintos como sea posible. De forma adicional, la interacción entre los niveles deberá estar descrita por estándares, preferentemente de acceso a través de interfaces programables. Si hubiese una falta de soluciones técnicas para la infraestructura distribuida, la infraestructura centralizada se deberían gestionar de acuerdo a los principios de transparencia y responsabilidad para con los creadores de la comunidad. Debería quedar claro que la centralización puede servir solo para el funcionamiento técnico de la red, pero no para otros asuntos de control o provecho.

    c) Cuestiones de gobernanza: La gobernanza se refiere a la transparencia y a la participación de la comunidad de creadores en la toma de decisiones sobre asuntos relacionados con la infraestructura. Es decir, si se introdujera un cambio importante en la infraestructura, la comunidad de creadores debería poder intervenir en el proceso de toma de decisiones. Para garantizar una gestión transparente de la infraestructura entran en juego diversos factores:

    • La participación debe ser no discriminatoria. Esto significa que cualquiera puede contribuir, siempre y cuando se adhiera a las normas de la comunidad y respete la libertad de los creadores para utilizar la infraestructura (con la única limitación de no perjudicar la propia infraestructura y utilizarla para el proyecto a la que está dirigida, tal y como ha sido definida por la comunidad).
    • La infraestructura debe ser transparente con respecto a los contenidos y trabajos (que no se filtre, añada o elimine nada) en los que no debe interferir (la única excepción sería en caso de que se dañara la infraestructura). La administración de la infraestructura no debería convertirse en una fuente de censura ni impedir la libertad de expresión y la libertad de asociación y cooperación.
    • La comunidad de creadores deberían poder definir las políticas y reglas para dirigir su propia interacción con el desarrollo de los contenidos y trabajos en la plataforma.
    • El ente que se ocupa de la infraestructura debería informar y actuar con transparencia ante la comunidad de creadores. Además, deberían existir canales directos o de representación para definir los mandatos del proveedor que se ocupa de la infraestructura y, en general, para que la comunidad pudiera intervenir en la toma de decisiones relacionadas con la infraestructura. La gobernanza de la infraestructura debe reconocer la importancia de que los creadores se involucren en su uso. Esto no significa necesariamente una participación regular de toda la comunidad en el cuerpo que se ocupa de proporcionar la infraestructura y que la toma de decisiones esté ligada al mantenimiento de la infraestructura, sino que la gestión de la infraestructura debería seguir las prioridades de la comunidad y permitir algún tipo de control, discrepancia y participación en la toma de decisiones por parte de los creadores que así lo deseen.
    • Se deben conceder poderes a la comunidad mediante la posibilidad de un fork. Esto significa garantizar el derecho a abandonar o reubicar la actividad en caso de que la comunidad, o parte de ella, quisiera seguir desarrollando el proyecto siguiendo otra dirección o escoger otras opciones de infraestructura.
    • Es preferible que una infraestructura libre y abierta sea propiedad de los creadores y productores de valor que la estén utilizando, y no de un proveedor de servicios externo.

    d) Cuestiones económicas:El valor económico generado por la colaboración abierta que utilizó la estructura debería ser reconocido y utilizado en beneficio de la actividad de la comunidad y de la comunidad de creadores. La forma de ingresos no debería impedir o debería interferir lo mínimo posible en la dinámica de colaboración entre pares de la comunidad.

    Sostenibilidad de infraestructura online. Condiciones generales y líneas de estrategia:

    La sostenibilidad de las infraestructuras (de cualquier tipo) siempre ha ido acompañada de problemas y dificultades. Además, la infraestructura para la colaboración abierta online no es barata, especialmente si se va a utilizar de forma amplia. Esto incluye los recursos necesarios (hardware, ancho de banda, energía) y la gente dedicada a su mantenimiento y desarrollo.

    No todos estos recursos pueden (o deberían) obtenerse estrictamente a partir de trabajo voluntario, por lo que se necesita un mecanismo que ayude a hacer frente a los costes del trabajo profesional/remunerado y a otros gastos relacionados con la infraestructura, sin que esto afecte negativamente a la colaboración que se lleva a cabo en esta infraestructura.

    Pensar en términos de soluciones híbridas y ecosistemas de comunidad para la sostenibilidad de la colaboración abierta online parece ser el enfoque más apropiado.

    Hay que subrayar que no hay un ÚNICO modelo de solución sostenible para todos los proyectos de colaboración abierta (y su tipología de costes), ni para todas sus fases, sino que la sostenibilidad puede entenderse como un concepto dinámico y fluido. Las soluciones sostenibles para proyectos pueden cambiar y evolucionar dependiendo de la tipología de costes de cada actividad y de la escala de la infraestructura y la comunidad. A medida que se desarrolla la tecnología y las comunidades crecen y evolucionan, la infraestructura debe también evolucionar con ellas.

    A la hora de diseñar un plan de sostenibilidad es necesario tener en cuenta el contexto. Se deben considerar los efectos y contrastes de los modelos de negocio de los medios corporativos respecto a los modelos de infraestructura libre y abierta online. Por ejemplo, proyectos basados en “free as in beer” están presentando dificultades, puesto que Google ahora proporciona muchos de sus servicios de forma gratuita.

    Otro aspecto relevante a tener en cuenta es que, independientemente del tipo de proveedor, existe una tendencia a la concentración en Internet. Solo unos pocos proyectos pueden llegar a ser muy grandes y sostenibles (p. ej. Wikipedia), mientras que la gran mayoría siguen siendo pequeños proyectos. Esto va unido al hecho que las redes aumentan su valor a medida que más gente hace uso de ellas. En este aspecto, podría ser bueno pensar en términos de ecosistemas de proyectos o federación de actividades para beneficiarse de los efectos de las redes.

    Aparte de la sostenibilidad colectiva en términos de la propia infraestructura, los creadores que participen en la colaboración abierta son de suma importancia. Es necesario determinar cómo podrían percibir unos ingresos a partir del valor que ellos mismos aportan. Al considerar la sostenibilidad de las colaboraciones abiertas, hay que tener en cuenta las fuentes individuales de sostenibilidad. Un horizonte que hay que explorar para la sostenibilidad de los creadores es la autogestión de la producción de los creadores (en la línea de la economía y las cooperativas sociales). Al centrarnos en la infraestructura libre y abierta y su gestión y sostenibilidad, estamos dirigiéndonos al acceso y control por encima de los medios de producción; además de al poder (toma de decisiones) sobre el valor generado sobre ello por los creadores.

    PARTE 2: NUEVAS FUENTES DE FINANCIACIÓN Y SOSTENIBILIDAD PARA LA CREATIVIDAD.

    Estamos viendo un cambio radical en las maneras de apoyar la cultura, favorecidas por el crecimiento de la cultura libre. Claramente el copyright ya no es el modelo ideal para financiar la producción cultural. Lo cierto es que nunca ha habido un único modelo válido.
    En un contexto en el que la línea que diferencia a los creadores de los consumidores de cultura se está erosionando y estas categorías son a menudo intercambiables o altamente complementarias, los procesos de producción y creación colectiva implican cambios profundos en los sistemas que han servido para producir cultura hasta estos momentos.
    Por otro lado, las instituciones públicas y privadas y las agencias filantrópicas han mostrado cierto temor a la hora de financiar la cultura producida de forma colectiva, puesto que difiere de las formas de producción estandarizadas. Los lobbies tradicionales de las industrias culturales ahora en declive abogan por la criminalización de las nuevas formas de producción y distribución de la cultura, por lo que impiden su desarrollo. Al mismo tiempo las inversiones públicas en la cultura están sufriendo severos recortes que ponen en peligro la continuidad de muchas iniciativas y proyectos culturales.
    A continuación algunas ideas para hacer sostenibles la cultura y, donde sea requerido, profesionalizar sus prácticas.

    1. Principios básicos:
    La reconversión de las industrias culturales no es solo necesario sino inevitable. Necesitamos que se haga ahora, sin obstaculizar el desarrollo normal del potencial cultural y emprendedor de la era digital.

    En el actual contexto socioeconómico la difusión de cultura como tal, o como producto comercial, solo se entiende bajo modelos que permitan compartir. Estamos en un periodo en que la cultura está en plena efervescencia. Nunca se ha producido y compartido tanta cultura como ahora, nunca la cultura han generados tantos beneficios como en estos momentos.

    Las productoras y distribuidoras basan sus márgenes de beneficio en la producción artificial de escasez y la inflación publicitaria de la imagen de marca. El público está dispuesto a pagar por productos o bienes culturales siempre y cuando considere que su precio es razonable y el hecho de pagar no limita su libertad.

    La cultura necesita reconocer las habilidades y aportaciones de todos sus agentes, pero no debe depender de un uso abusivo de los derechos de autor para poder convertirse en un elemento productivo, para encontrar modelos sostenibles e inversores. En este sentido, muchos sectores han demostrado que el copyright no es crucial para asegurar que los creadores reciban beneficios.

    El contexto digital puede beneficiar tanto a los creadores como a los emprendedores y a la sociedad civil en su conjunto. El papel de los intermediarios ha de ser revisado desde la perspectiva de la colaboración. Modelos más sostenibles facilitan las relaciones entre usuarios, consumidores y productores. La visibilidad y la “fama” ahora se pueden obtener sin la necesidad de ser “descubierto” por un intermediario.
    Los nuevos modelos deben promover la innovación y mostrar vías para construir una economía de la cultura “no-monopolizada” que les permita desarrollarse plenamente.

    Internet es una herramienta para favorecer el contacto entre los creadores y su público: esta es una de las razones por las que es necesario garantizar y promover su libre acceso.

    Los gobiernos que no promueven las nuevas formas de creación y difusión de la cultura, prefiriendo favorecer a grandes corporaciones, ya sea económica o políticamente, están propiciando pérdidas y lucro cesante para la sociedad y destruyendo la diversidad cultural. Esto lleva a que los gastos fijos de las pequeñas empresas y de la administración pública se incrementen. Para los primeros porque muchas técnicas y recursos culturales llegarán a estar fuera de su alcance en tiempos de severa competitividad. Y para los segundos porque el coste de los servicios públicos será innecesariamente caro.

    En la era digital el número de personas que se consideran artistas ha aumentado drásticamente. En la era digital las barreras de acceso a la producción multimedia y sus costes a menudo han disminuido notablemente. Esto conlleva que a menudo la inversión sea menor y el riesgo inferior.
    Estos modelos económicos para la cultura recuerdan al movimiento del software libre, en el que la producción y distribución entre pares no es incompatible con estrategias de mercado o la distribución comercial. No deben imponerse limitaciones de quién puede o debe distribuir o beneficiarse de los beneficios de la cultura libre.

    […]

    Licencias
    Este documento está publicado bajo una doble licencia, puedes republicarlo siempre y cuando respetes una de las siguientes licencias:


    Enmiendas desestimadas.

    “Los autores deberían cobrarlo una vez y no cada vez que se distribuya su trabajo.”
    Como está explicado en la introducción y defendido por la filosofía del Copyleft, no estamos poniendo en discusión los derechos de autor. Defendemos que estos deben referirse al ámbito comercial y no socavar los derechos de circulación y acceso a la cultura, al arte y al conocimiento.

    “No sufrir interceptación de sus comunicaciones, siempre y cuando no estén las mismas fuera de la ley”.

    El derecho a no sufrir interceptación es previo a la posibilidad de comisión de hechos delictivos. Si existe fundamento jurídico que apunte indicios de ilegalidad, es un juez quien ha de avalar las interceptaciones de las comunicaciones, por lo que no parece necesario introducir dicho matiz en este caso.

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